Si tras sentir el mordisco, la sangre no mana,
si se ha secado la vida que toca vivir
autosificiencia es la etílica dama
que puede hacerte volver a sentir.
Distorsión como único lenguaje
tentación de dejarlo todo
creación como vía de escape
quitar el polvo, lavar el toldo.
Y tras la decisión, el suspiro,
tras la afinación, donde se tensa el aullido,
un alma de madera cansada de esperas,
con ganas de más.
Ansia de sudor, ganas de sordera,
roturas de voz, ilusión por bandera..
Iré forjando de nuevo mi vida farandulera,
iré volviendo a la ruina, la que de verdad me llena.
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