Se me olvidó otra vez la rabia en el sillón,
tan entretenida que
no supo atender a otra rebelión,
se la tragó el televisor.
Oficio duro el de librepensador,
buscando salida a ser
un ingenuo más de la información,
dueño de su razón.
El grito en el cielo es lo que hace falta
ante esta inercia que arrasa y devasta,
papel de lija pa` decolorar
y volver a crear....
Adormecida te ronca la vida, para prosperar
consume y compra mi nueva mentira, te fascinará.
Se volvió a asfixiar el ansia de luchar,
cansada de molestar,
no vio rentable eso de respirar...
Prefiere volver a tragar.
El grito en el cielo es lo que hace falta
ante esta inercia que arrasa y devasta,
papel de lija pa` decolorar
y volver a crear....
y a creer en la esperanza.
Poesía indecente
martes, 14 de febrero de 2012
lunes, 14 de noviembre de 2011
Insiste y resiste
No es complicado adivinar cómo se parte el pescado:
Todo tiene que ver con no saber,
con dejarse beber el trago por no responder,
con prestar cortesía al vago que quiere correr,
sin afán de dar el mínimo paso.
Todo tiene que ver con no sentir,
con hablar demasiado para no querer oír,
con remar bar adentro sin dirigir,
por intentar tener sustento sin insistir,
sin dejar que salga el callo.
Todo tiene que ver con conmover,
con buscar el modo de hacerse valer,
con no pasarse de bobo y conocer el deber,
con no dejar preguntas sin responder,
con no seguir pasando de todo.
No es complicado adivinar cómo se parte el pescado....
Todo tiene que ver con no saber,
con dejarse beber el trago por no responder,
con prestar cortesía al vago que quiere correr,
sin afán de dar el mínimo paso.
Todo tiene que ver con no sentir,
con hablar demasiado para no querer oír,
con remar bar adentro sin dirigir,
por intentar tener sustento sin insistir,
sin dejar que salga el callo.
Todo tiene que ver con conmover,
con buscar el modo de hacerse valer,
con no pasarse de bobo y conocer el deber,
con no dejar preguntas sin responder,
con no seguir pasando de todo.
No es complicado adivinar cómo se parte el pescado....
El momento
Se despertó la boca para decir sandeces,
harta del silencio inteligente
que aletargado juega su papel con creces,
desentonando continuamente.
Sin necesidad de escenario,
sólo un duro banco
y el calor de un sol proletario,
un trobador manco
y la satisfacción por salario.
Sin necesidad de pasiones,
hasta el gorro de reventar eslabones,
de fumarse otro porro,
de no atender a razones.
Se despertó el momento tras mucho rato,
harto del bucle del día a día,
de volver a encontrar vacío el plato,
de tener que tragarse su rebeldía.
Este presente ocurrió hace ya tiempo,
salvo que ahora la gente ha encontrado su momento.
harta del silencio inteligente
que aletargado juega su papel con creces,
desentonando continuamente.
Sin necesidad de escenario,
sólo un duro banco
y el calor de un sol proletario,
un trobador manco
y la satisfacción por salario.
Sin necesidad de pasiones,
hasta el gorro de reventar eslabones,
de fumarse otro porro,
de no atender a razones.
Se despertó el momento tras mucho rato,
harto del bucle del día a día,
de volver a encontrar vacío el plato,
de tener que tragarse su rebeldía.
Este presente ocurrió hace ya tiempo,
salvo que ahora la gente ha encontrado su momento.
jueves, 13 de octubre de 2011
Darse cuenta
No hizo falta ordeñar mi mala leche
para saber que estaba agria,
que por mucho que al hombro me eche,
éste no se desangra.
Que ya puse pedal a mi tándem de vicio y oficio,
me desnudé de mi lastre sin sacrificio.
No hizo falta ver luz alguna
para sentir la gaupasa,
que el periodo de la luna
esta vez se retrasa.
Que ya tuve suficiente desquebrajando mi pecho,
sabiendo que aguarda el oscuro lecho.
Tan solo al desprenderme de todo,
al dejar de partirme el lomo, he llegado a comprender
que aunque de ilusión también se vive,
hace tiempo que no me quiere dar de comer.
No servirá de nada
echar huesos a la sartén,
unido al caldo de babas
que nunca llegará a cocer.
Parece ser indiferente
poder ganar o perder,
tan poco sitio y tanta gente,
no cambia mi parecer.
Que ya tuve suficiente desquebrajando mi pecho,
sabiendo que aguarda el oscuro lecho...
para saber que estaba agria,
que por mucho que al hombro me eche,
éste no se desangra.
Que ya puse pedal a mi tándem de vicio y oficio,
me desnudé de mi lastre sin sacrificio.
No hizo falta ver luz alguna
para sentir la gaupasa,
que el periodo de la luna
esta vez se retrasa.
Que ya tuve suficiente desquebrajando mi pecho,
sabiendo que aguarda el oscuro lecho.
Tan solo al desprenderme de todo,
al dejar de partirme el lomo, he llegado a comprender
que aunque de ilusión también se vive,
hace tiempo que no me quiere dar de comer.
No servirá de nada
echar huesos a la sartén,
unido al caldo de babas
que nunca llegará a cocer.
Parece ser indiferente
poder ganar o perder,
tan poco sitio y tanta gente,
no cambia mi parecer.
Que ya tuve suficiente desquebrajando mi pecho,
sabiendo que aguarda el oscuro lecho...
martes, 27 de septiembre de 2011
Vida de excrmento
Rebuscando en los contendeores del barrio
entre sobras, desechos y andamios
hallé una letra escrita con garraspera,
que había pasado la noche entera
entre cartones y sudarios.
Infancia marchita por falta de riego
escondido tras cada trago del tiesto
compartiendo estructuras de la vida,
bien mezcladas con nicotina.
Hicieron flecos su libertad de no ser nadie,
enaltecieron su autarquía sin una llave,
le hicieron creer en los duerme velas,
le hicieron caer en la simpleza del sistema.
¿A quién no le ha pasado que se lo quiten todo?
¿Quién no ha prostituido su alma en cama de lodo?
entre sobras, desechos y andamios
hallé una letra escrita con garraspera,
que había pasado la noche entera
entre cartones y sudarios.
Infancia marchita por falta de riego
escondido tras cada trago del tiesto
compartiendo estructuras de la vida,
bien mezcladas con nicotina.
Hicieron flecos su libertad de no ser nadie,
enaltecieron su autarquía sin una llave,
le hicieron creer en los duerme velas,
le hicieron caer en la simpleza del sistema.
¿A quién no le ha pasado que se lo quiten todo?
¿Quién no ha prostituido su alma en cama de lodo?
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Desde lo más profundo
De haber sabido que vendrías, me hubiese enjuagado con gasolina
para quitarme el sabor de boca de las encías,
que de tanto merendar gallinaza y refrescarme en orines
se me han quitado las ganas de lejía.
De haber visto tanto tonto, infeliz con su saciante quehacer
sabría que estupidez y conformismo ligan,
cubata en mano y sin conversación ni alma que vender,
mientras su integridad fustigan.
Únicamente hay que ver el recibimiento
que cada uno le hace al día,
algunos matando, otros muriendo,
cada cual creando su armonía.
De haberme dado contra el muro, ya serían cuatrocientas,
¡quién lo diría!, sin rasguños aparentes,
impoluto hasta el sombrero y sin carne entre los dientes
y gritando: "¡Perderdor el primero!"
De haber sabido escribir preciosos poemas, ni me lo pensaría,
porque vomitar pensamientos no es más
que el pan duro pa cenar cada uno de sus días,
de quien en lo más profundo encuentra su propia guía.
para quitarme el sabor de boca de las encías,
que de tanto merendar gallinaza y refrescarme en orines
se me han quitado las ganas de lejía.
De haber visto tanto tonto, infeliz con su saciante quehacer
sabría que estupidez y conformismo ligan,
cubata en mano y sin conversación ni alma que vender,
mientras su integridad fustigan.
Únicamente hay que ver el recibimiento
que cada uno le hace al día,
algunos matando, otros muriendo,
cada cual creando su armonía.
De haberme dado contra el muro, ya serían cuatrocientas,
¡quién lo diría!, sin rasguños aparentes,
impoluto hasta el sombrero y sin carne entre los dientes
y gritando: "¡Perderdor el primero!"
De haber sabido escribir preciosos poemas, ni me lo pensaría,
porque vomitar pensamientos no es más
que el pan duro pa cenar cada uno de sus días,
de quien en lo más profundo encuentra su propia guía.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Palabras...
El frío desparpajo que anuncian algunos,
exhibiendo alardes de incultura.
La putrefacción del lenguaje mal usado
frente a la ineficacia de las palabras
ante cualquier sentimiento puro,
que quiera morir de maduro
vomitando impolutas cuadras.
El no saber medir los versos,
ni la falta que hace.
El no seguir una estructura.
Zarandearse entre lo dicho y lo reescrito,
percatado haberlo oido todo
en boca equivocada.
exhibiendo alardes de incultura.
La putrefacción del lenguaje mal usado
frente a la ineficacia de las palabras
ante cualquier sentimiento puro,
que quiera morir de maduro
vomitando impolutas cuadras.
El no saber medir los versos,
ni la falta que hace.
El no seguir una estructura.
Zarandearse entre lo dicho y lo reescrito,
percatado haberlo oido todo
en boca equivocada.
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