miércoles, 14 de septiembre de 2011

Desde lo más profundo

De haber sabido que vendrías, me hubiese enjuagado con gasolina
para quitarme el sabor de boca de las encías,
que de tanto merendar gallinaza y refrescarme en orines
se me han quitado las ganas de lejía.

De haber visto tanto tonto, infeliz con su saciante quehacer
sabría que estupidez y conformismo ligan,
cubata en mano y sin conversación ni alma que vender,
mientras su integridad fustigan.

Únicamente hay que ver el recibimiento
que cada uno le hace al día,
algunos matando, otros muriendo,
cada cual creando su armonía.

De haberme dado contra el muro, ya serían cuatrocientas,
¡quién lo diría!, sin rasguños aparentes,
impoluto hasta el sombrero y sin carne entre los dientes
y gritando: "¡Perderdor el primero!"

De haber sabido escribir preciosos poemas, ni me lo pensaría,
porque vomitar pensamientos no es más
que el pan duro pa cenar cada uno de sus días,
de quien en lo más profundo encuentra su  propia guía.

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