Rasurándome el pensamiento en tardes lluviosas,
perdido me hallo en el insólito ritmo
que desde antaño me hizo a mi mismo,
mi personalidad forjó.
Refugiándome hasta entonces en ciertas baladas,
melodía acentuada en distorsión se tornó,
liberando en mí, mi íntegro yo
y activando el mecanismo.
La moda no es actitud,
saber verlo es la virtud,
música por definición,
forma de vida por razón.
Sosteniéndome sin estudios entre la pasión del ruido,
persiguiendo difusas estelas de tablas
en antros mojados en humo de barras,
siempre a precio de no pagar.
Culturizándome por origen en diferentes registros,
aplaudiendo con frecuencia formas de hacer,
siempre con la necesidad de tener
mis cuatro acordes de libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario