Rebuscando en los contendeores del barrio
entre sobras, desechos y andamios
hallé una letra escrita con garraspera,
que había pasado la noche entera
entre cartones y sudarios.
Infancia marchita por falta de riego
escondido tras cada trago del tiesto
compartiendo estructuras de la vida,
bien mezcladas con nicotina.
Hicieron flecos su libertad de no ser nadie,
enaltecieron su autarquía sin una llave,
le hicieron creer en los duerme velas,
le hicieron caer en la simpleza del sistema.
¿A quién no le ha pasado que se lo quiten todo?
¿Quién no ha prostituido su alma en cama de lodo?
martes, 27 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Desde lo más profundo
De haber sabido que vendrías, me hubiese enjuagado con gasolina
para quitarme el sabor de boca de las encías,
que de tanto merendar gallinaza y refrescarme en orines
se me han quitado las ganas de lejía.
De haber visto tanto tonto, infeliz con su saciante quehacer
sabría que estupidez y conformismo ligan,
cubata en mano y sin conversación ni alma que vender,
mientras su integridad fustigan.
Únicamente hay que ver el recibimiento
que cada uno le hace al día,
algunos matando, otros muriendo,
cada cual creando su armonía.
De haberme dado contra el muro, ya serían cuatrocientas,
¡quién lo diría!, sin rasguños aparentes,
impoluto hasta el sombrero y sin carne entre los dientes
y gritando: "¡Perderdor el primero!"
De haber sabido escribir preciosos poemas, ni me lo pensaría,
porque vomitar pensamientos no es más
que el pan duro pa cenar cada uno de sus días,
de quien en lo más profundo encuentra su propia guía.
para quitarme el sabor de boca de las encías,
que de tanto merendar gallinaza y refrescarme en orines
se me han quitado las ganas de lejía.
De haber visto tanto tonto, infeliz con su saciante quehacer
sabría que estupidez y conformismo ligan,
cubata en mano y sin conversación ni alma que vender,
mientras su integridad fustigan.
Únicamente hay que ver el recibimiento
que cada uno le hace al día,
algunos matando, otros muriendo,
cada cual creando su armonía.
De haberme dado contra el muro, ya serían cuatrocientas,
¡quién lo diría!, sin rasguños aparentes,
impoluto hasta el sombrero y sin carne entre los dientes
y gritando: "¡Perderdor el primero!"
De haber sabido escribir preciosos poemas, ni me lo pensaría,
porque vomitar pensamientos no es más
que el pan duro pa cenar cada uno de sus días,
de quien en lo más profundo encuentra su propia guía.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Palabras...
El frío desparpajo que anuncian algunos,
exhibiendo alardes de incultura.
La putrefacción del lenguaje mal usado
frente a la ineficacia de las palabras
ante cualquier sentimiento puro,
que quiera morir de maduro
vomitando impolutas cuadras.
El no saber medir los versos,
ni la falta que hace.
El no seguir una estructura.
Zarandearse entre lo dicho y lo reescrito,
percatado haberlo oido todo
en boca equivocada.
exhibiendo alardes de incultura.
La putrefacción del lenguaje mal usado
frente a la ineficacia de las palabras
ante cualquier sentimiento puro,
que quiera morir de maduro
vomitando impolutas cuadras.
El no saber medir los versos,
ni la falta que hace.
El no seguir una estructura.
Zarandearse entre lo dicho y lo reescrito,
percatado haberlo oido todo
en boca equivocada.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Por razón
Rasurándome el pensamiento en tardes lluviosas,
perdido me hallo en el insólito ritmo
que desde antaño me hizo a mi mismo,
mi personalidad forjó.
Refugiándome hasta entonces en ciertas baladas,
melodía acentuada en distorsión se tornó,
liberando en mí, mi íntegro yo
y activando el mecanismo.
La moda no es actitud,
saber verlo es la virtud,
música por definición,
forma de vida por razón.
Sosteniéndome sin estudios entre la pasión del ruido,
persiguiendo difusas estelas de tablas
en antros mojados en humo de barras,
siempre a precio de no pagar.
Culturizándome por origen en diferentes registros,
aplaudiendo con frecuencia formas de hacer,
siempre con la necesidad de tener
mis cuatro acordes de libertad.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Inexplicable educación
Tras este micromundo, únicamente se ven rejas,
guardianes titulados que dicen ser amigos,
protocolos inútiles a meter entre las cejas,
felicidad inventada en colores vivos.
Media hora al día de libertad vigilada
que termina con sonido de sirenas,
futuros adultos de infancia turbada
no hay ilusión circulando en nuestras venas.
Utópicos valores se intentan inculcar,
adultos que con el ejemplo no predican,
interminables pruebas que debemos pasar,
interrogatorios por orden de lista.
Pensamiento crítico devastado,
seguir al rebaño es lo adecuado
ser educado es lo importante,
ya lo diga un director o un comandante.
No encuentro explicación para estar aquí,
no se porqué nos hacen sufrir,
castigos inhumanos son mi día a día,
el colegio es una porquería.
(Estas líneas van dedicadas a todos aquellos maestros que NO creen en la educación ni en la creación del pensamiento crítico y que opinan que repitiendo los errores cometidos en el pasado es posible forjar un futuro)
jueves, 1 de septiembre de 2011
Breve locura pasajera
La relatividad de la normalidad, es cruda,
y la sinceridad si va desnuda, enoja.
En una hoja escribir una locura,
de la mierda seca a veces despoja.
La discreción desentona y se la suda,
mientras la verdad toda su mentira arroja,
y viene a joderme pidiéndome ayuda
que cuando se caiga, la recoja.
¡Qué prenda una hoguera en el museo de cera!
¡Qué secuestre a la pasajera de la locura!
Que así la originalidad no se entera
de que su copia está en la basura.
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